12. Revolución artística

El arte es alimento para el espíritu y la personalidad. Como actividad promueve valores esencialmente humanos que trascienden la dinámica productivista, lo superfluo, lo inmediato y lo meramente material. Nos acerca a otros mundos, saberes y culturas y suscita la empatía, la tolerancia y nos involucra con lo inmaterial. Por tanto, no podemos transformar a la sociedad, si no transformamos al sector artístico y cultural. El periodo neoliberal significó un sistema de educación, promoción y producción artística elitista, donde éste fue el privilegio de unos cuantos y donde el clasismo y el racismo imperaron en el manejo y gestión de la política artística y cultural. El impulso a la producción fue dejado a merced del sector privado, desde donde se promovió el individualismo, la competencia y la productividad. Desde esta visión, las personas dedicadas a la producción artística fueron despojadas de derechos, excluidas de la educación superior artística y los apoyos a la producción fueron dados a un grupo exclusivo y reducido sin transparencia. Durante el sexenio actual hemos avanzado en combatir la corrupción del sector y la dinámica privatizadora de la política cultural del país. Sin embargo, los esfuerzos por dignificar y democratizar al sector cultural no han sido los suficientes. Por ello, el próximo gobierno debe recuperar las riendas desde lo público comprometiéndose a democratizar aún más uno de los pilares más importantes de la transformación social, a través de la promoción y apoyo a las diversas manifestaciones artísticas que comprenden las múltiples realidades, desde las comunidades rurales hasta las urbanas.

  • Formación integral a las infancias en arte, cultura y deportes.
  • Ampliar y acercar a la población los festivales de cine, teatro y literatura.
  • Promoción de la producción cultural nacional en sus distintas manifestaciones: cine, teatro, pintura, música, esculturas, artesanías, textiles, cerámica, cobre, barro, etcétera.
  • Incrementar el presupuesto para la formación y docencia de la comunidad de profesores de artes en nivel básico.
  • Incrementar el presupuesto al resguardo y conservación de las zonas arqueológicas del país.
  • Reconocer a los creadores artísticos incorporándolos a proyectos gubernamentales y generando estímulos para que produzcan y reproduzcan su trabajo.
  • Aumentar el presupuesto y la matrícula de las escuelas superiores del INBAL, mantenerlas en condiciones dignas, asimismo, escuchar las demandas de docentes, administrativos y estudiantes para integrarlas a un plan de acción específico.

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